SI NO TE GUSTA EL DULCE DE LECHE, NO ENTENDÉS NADA!

Si no te gusta el dulce de leche, ¡no entendés nada! 

 

Tengo una amiga que me dice que no sabe comer nada sin dulce de leche y es que sí, para mí la base de todo lo dulce es el dulce de leche. Va con fruta, con queso, con chocolate, con vainilla, con masa, tipo mousse, ¡va con todo!

 

¿Qué es el dulce de leche? Es una crema que se hace a partir de leche, azúcar y bicarbonato, dejándolo a fuego biiiienn bajo. De forma industrial se les agrega otras cosas, como glucosa o colorantes.

 

¿Si vale la pena hacerlo? Para empezar para mi tiene que ser una leche muy entera (o sea que tenga mucha grasa) y muy rica. Además, tenés que tener tiempo para estar atento a él. La realidad es que no siempre sale como queremos, es más, la mayoría de veces no sale como queremos porque queda muy líquido (esto es algo clásico que me pasa a mí y eso que consigo leche recién salida de la vaca).  Otra cosa que sucede también es que no queda con el color que estamos acostumbrados a ver el dulce (por los agregados que hacen industrialmente) entonces siempre nos da como una sensación distinta y como sabemos, la comida entra por los ojos.

 

En otras partes del mundo también se puede ver, pero lo llama cajeta, arequipe, bollo de leche, igual les voy a decir… ¡ninguno se compara con el nuestro! ¿El origen? No lo vamos a saber nunca porque hay miles de versiones, así que vamos a poder seguir discutiendo con los argentinos de quién lo inventó y cuál es el más rico.

 

Quiero empezar este blog contándoles mi torta preferida y para eso toda esta explicación, sepan que en esta mesa si hay algo que no va a faltar es dulce de leche.

 

Torta alfajor

 

Para la masa:

400 ml de crema de leche

500 gr de harina

 

Relleno:

2 kilos de dulce de leche tipo repostero

 

Merengue italiano:

4 claras de huevo

2 tazas de azúcar

1 taza de agua

 

Tiempo: 40 minutos

Dificultad: fácil 

Precio: $500

Porciones: 15

 

Procedimiento:

Colocar en un bowl la crema de leche con el harina, mezclar hasta lograr una masa blanda. Hacer un  rollo y cortarlo en 8.

Tomar una de las partes de masa y estirar con el palote. Le vamos a dar la forma, yo lo hago con un plato cuadrado, me gusta hacerla de esta manera porque queda más fácil para cortarla después, pero la pueden hacer redonda o rectangular.

Cada capa tiene que quedar bien finita y antes de meterla al horno le colocamos harina en la asadera y la pinchamos. La llevamos a horno durante no más de 5 minutos a 190 grados, tiene que quedar bien crocante.

Repetimos este procedimiento con las 8 partes masa que cortamos al principio.

 

Luego de que las capas se enfriaron vamos colocándole el dulce de leche, intercalando todas las capas, acá va mi cuota de exageración y donde se aplica el “más es más”.

 

Para el merengue italiano:

En una olla colocamos el azúcar y el agua y lo llevamos a hervor, cuando logramos este punto lo dejamos dos minutos más hasta que las burbujas este grandes y esa sensación de que están pesadas. Cuando esto sucedió lo volcamos en forma de hilo sobre las claras batidas a nieve, ¡es fundamental tirarlo bien despacio! Luego batir por 10 minutos a velocidad fuerte.

Una vez pronto, decoramos por encima de la torta de manera rustica o con una manga, como a ustedes les guste más. El toque y secreto final quemar un poco el merengue.

 

Esta es mi torta de cabecera porque amo el dulce de leche, porque no falla, rinde y a todo el mundo le gusta. ¡Llegar con esto a cualquier lado siempre te garantiza el éxito!