El frío y su antídoto las Ollas

No soy muy fanática del frío, hay pocas cosas que me gustan de este clima, y esas obviamente tienen que ver con la cocina.
Declaró mi amor profundo por los platos de olla!
Me pregunto, ¿soy la única persona a la que el frío le simboliza comer esos platos suntuosos y de cocciones lentas?

Si me pongo a pensar, esto empezó con mi abuela. Ir al campo y comer un guiso de lentejas era algo que esperaba, ella cocinaba en unas ollas enormes, y de ahí comíamos todos. Siempre eran ollas que rendían mucho, nadie quería quedar afuera de este gran plato. De niños nunca nos decían los ingredientes que tenía, ahora con unos años más entiendo que no lo hacían para que no empecemos a separar y cuestionar la comida. Lo que si recuerdo que esperábamos con ansias era la tarea de ir a buscar, a el árbol de laurel, las hojas que eran base esencial de los sabores, hoy un infaltable en mis preparaciones. Luego a controlar la ansiedad y esperar que el fuego y el tiempo hicieran su magia.
Hoy en día esos grandes guisos no existen, pero ese aroma quedó muy grabado y apenas aparece el frío busco la excusa para volverlos a hacer, tratando de imitar lo mejor posible ese sabor único que quedó en mi memoria.

 

 

Cuando uno empieza a cocinar estas preparaciones, va creando su propio sello. Yo soy amante de lo picante, me encanta ponérselo a todo!, y los platos de olla son perfectos para poder ponerle mucho, así que siempre que sepan que hay un plato de olla cocinado por mi seguro viene con un plus de picante.
Si bien mi guiso preferido es de lentejas, he ido incorporándole más de una legumbre, trato de ponerle por lo menos tres. Busco que cada una sea de un color diferente, por ejemplo: poroto negro, garbanzos y lentejas. Esto lo hago con dos intenciones, por un lado visual que permita a la hora de comerlo encontrar más colores en mi guiso y segundo para mezclar diferentes texturas que le aportan variedad y riqueza en boca.
Lo mismo me pasa con las carnes, mis preferidas: bola de lomo, panceta y chorizo, bien light!, después todos los extras clásicos que acompañan a esta preparación.

 

 

Mi gran secreto para el éxito de un buen guiso es hacer una pre cocción por separado de todos los productos, para que no pierdan el sabor de cada uno y luego unirlos.

Pero no todos los platos de invierno son guiso, hay que sacarse un poco esta idea de la cabeza y más con la cantidad de productos y facilidad para encontrarlos que tenemos hoy en día. Es por esto que yo en mis clases de cocina de olla, siempre enseño diferentes preparaciones, con diferentes tipos de cocciones como puede ser: un buen risotto, strogonoff, boeuf boruginion, la gran cazuela de lentejas o el infaltable y deliciosos puchero que son clásicos inigualables en la lucha contra el frío. Una riquísima opción es la cazuela vegetariana, a base de quinoa, ya probaron? Si no lo hicieron vale la pena hacerlo!

 

 

Otro hit de temporada son las sopas, yo las preparo de todo! Y de verdad que si queda rica no te aburrís nunca de comerla. Particularmente me gustan bien espesas pero no soy fanática de ponerle crema, la textura la logro poniéndole poco caldo y dándole mucho sabor en la propia cocción. Para variarlas y hacerlas más atractivas trato de sumarle siempre algún topping por encima, como pueden ser chips (de jengibre, de boniato, de papa, de jamón crudo), croutones, alguna hierba o incluso queso crema saborizado, los que terminan de cerrar el gran sabor que tiene esta noble preparación.

 

 

¿Guiso de fideos o guiso de arroz? ¿con porotos manteca o con lentejas? son clásicas preguntas y conversaciones que se establecen cuando este delicioso plato llega a la mesa, en esta semana del día del abuelo, no hay excusa para no preparar ese plato que más te recuerda a la infancia y recodar ese sabor que quedo grabado.

Para no perder la costumbre acá dejo una de mis recetas preferidas! Guiso criollo!

Ingredientes:

Panceta 200 gr

Chorizo colorado 2 unidades

Bola de lomo ½ kilo

Bondiola de cerdo ½ kilo

Lentejas ½ kilo

Cebolla 1 unidad

Morrón rojo 1 unidad

Orégano

Papa x 3 unidades

Boniato x 1 unidad

Romero x 1

Vino blanco ½ litro

Salsa de tomate x 1 litro

Procedimiento:

Cortar la carne en cubos, tratar que estén todos del mismo tamaño.

Cortar la panceta en trozos un poco mas chicos que la carne

Sacarle la tripa a el chorizo y desmenuzarlo

Cortar la cebolla y el morrón en cubos pequeños

Pelar el boniato y la papa y cortarlo en cubos

Comenzar salteando en un sartén cada carne por separado, a medida que va quedando dorada ir poniéndola en un bowl, toda junta. En la misma sartén con aceite de oliva, doramos la papa y el boniato. Cocinamos la cebolla y el morrón y cuando están a medio punto colocamos todo lo que ya doramos, colocamos, ajo , sal, pimienta orégano y revolvemos. Colocamos medio litro de vino blanco y dejamos evaporar el alcohol. Por ultimo colocamos las lentejas previamente hervidas y la salsa de tomate, bajamos el fuego y cocinar por 30 minutos. Ponerle una taza de agua si es necesario y mi toque final, tabasco!

 

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