¿Quién más ama comer pan?

¡El pan!
Creo que este vicio lo tenemos muchos y  nadie quiere dejarlo, o por lo menos esto me pasa a mi. Es por esta razón que amo dar clase de cocina de panes caseros, ver y entender el pan es fascinante  y una vez que entrás en este mundo, no te querés ir.

 

El  pan para mí es casi casi como el dulce de leche, ¡va con todo! Una ensaladita, un guiso, una picada, un sándwich, para desayunar, para el medio día, para la tarde… y así podría seguir. En la clase de cocina que doy en Pecana, mi restaurante, trato siempre de empezar explicando qué es la levadura y cómo se comporta, cómo nace y cómo muere y cómo hay que tratarla; quienes tienen masa madre saben que es casi casi como un hijo. Una vez que se entiende esto, podemos entender qué es el pan y podemos aprender a leer cualquier receta que se nos presente.

 

Aprender a cocinar pan para mí es tan básico como aprender a hacer arroz; todos tenemos que saber como realizar algo que nos acompaña en al menos una de las comidas de nuestro día a día. Sin duda mi entusiasmo en este tema se ve reflejado en las clases que doy,  que siempre tienen mucho éxito y, además de aprender diversas maneras de tratarlo y cocinarlo, se van con la panza llena porque comemos todo lo que realizamos. La realidad es que, ¡nada como el pan recién salido del horno!

 

 

En la actualidad, el consumo de pan está bajando y esto se debe a distintos factores como las dietas, el aumento de personas con la enfermedad autoinmune de la celiaquía (intolerante a el gluten) y por la mala calidad de los panes. Hoy en día hechos en procesos industriales con la incorporación de los famosos  “mejoradores de pan”, que suelen ser conservantes. Una pregunta frecuente que me hacen en las clases es por qué el pan casero al otro día ya está duro? y justamente es que porque no tienen ningún conservante, ni encima, ni emulsionante. Es por esto que el pan que está bien hecho seguro queda duro mucho más rápido que cualquiera de los que nos hemos acostumbrando a comer.

 

 

Pan de masa madre. Esta nueva tendencia aparece ante la necesidad de comer un pan más saludable y más natural. Para el que no está acostumbrado a comerlo resulta un poco ácido con respecto a uno con levadura comercial, con un sabor mucho más intenso y profundo, responsabilidad del fermento desarrollado por los microorganismos de la propia harina. Afortunadamente cada día hay más cursos y panaderías con esta modalidad, así que nuestros paladares se van a ir acostumbrando y se va a ir haciendo más fácil encontrarlos en el mercado.

 

 

Para terminar y contagiarles mi pasión es dejo una receta de panes de manteca saborizados, que siempre vienen bien ya sea para acompañar un plato o para ser la estrella de unos buenos sándwiches:

 

Ingredientes:  

Haina 1 kilo
Sal 25 gr
Manteca 100 gr
Leche 600 cc
Azúcar 50 gr
Levadura 50 gr

Sabores posibles:  

Panceta
Queso
Tomillo
Romero
Ajo

Procedimiento:

Formar una corona con la harina sobre la mesa.
En el centro de la corona colocar la leche, el azúcar y la levadura. Y sobre los bordes de la corona colocar la sal.
Amasar hasta lograr una masa uniforme, incorporar la manteca punto pomada.
Tapar y dejar descansar.
Cortar la masa en tres partes iguales.
Saborizar con los productos elegidos. Amasar para mezclar los sabores y dejar descansar.
Cortar las piezas de tamaño deseado y dar forma.
Llevarlo a chapas y dejarlo leudar

Cocinar durante 15 minutos a 200 grados.
Rinde aproximadamente 40 panes

¡A amasar así de paso nos sacamos el frío!

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