Mi manera de armar la mesa

La comida entra por los ojos…

Si bien esta es una frase conocida y repetida, en mi caso, no se trata solo de un cliché si no que más bien, es una realidad. Como les comenté antes, yo amo invitar y  es por eso que cuando viene gente a mi casa, hago que todo tiente y que, como se dice ahora, que todo sea “instagrameable”. Creo que me divierte mas eso que cocinar y ver cómo las horas de trabajo se devoran en un minuto.

Para que todo sea un éxito me parece que es fundamental invitar personas que le guste comer, si sos invitado a mi casa tenés que ir preparado para ver comida en exceso. Soy muy exagerada, me encanta ver la mesa llena y que nadie se quede con ganas de probar algo. Creo que es parte fundamental para agasajar al invitado.

Tengo algunos tips para que una mesa se lleve todos los aplausos, tomá nota:

Para decorar me gusta tener velas porque dan sensación de calidez, siempre pongo varias y las elijo de distintos niveles, eso sí, ninguna con olor porque no quiero que se mezclen con el aroma de la comida.

Un infaltable son las flores naturales, es impresionante cómo levantan los colores de la mesa. Tip fundamental, todo tiene que estar en armonía y combinar con el color de las servilletas.

¡Hoy es el día de sacar el juego de cubiertos que está guardado! Este día es especial para usar todo eso que no sacás a diario, ¡eso que a todas las mujeres nos vuelve locas. En mi caso, yo soy de las que cuando viajo amo entrar a los bazares y comprar tablitas y platos de colores y flores, así sea uno solo, lo veo y es más fuerte que yo. Después siempre me pregunto dónde lo voy a guardar y en qué placard me va a entrar toda la vajilla, pero no importa, porque esto es lo que hace que mi mesa siempre tenga colores.

Si quiero vestir la mesa formal, siempre me guío con un clásico libro de cocina que todos tenemos en nuestras casas, el libro del Crandon. En las primeras páginas está la forma correcta para armar una mesa. ¿Vale la pena hacerlo? Hoy en día es muy raro ver esto, por eso llama la atención y amerita una buena foto.


La idea no es hacer algo pesado y que de formalidad, si no lograr impactar en el invitado y dar siempre la sensación de que lo estamos agasajando. Si me pongo muy exigente, hago unos cartelitos bien lindos con el nombre del invitado.

Hacer agua saborizada es un buen aperitivo para comenzar la noche, trato de ponerle mucho cítricos porque es un instrumento para abrir el apetito, además, es la excusa perfecta para usar las jarras que no uso en el día a día.

El pan casero no puede faltar, me encanta cocinar un pan de campo si puede ser con algún sabor mucho mejor, incluso si puedo hago algún grisin de queso, para darle altura a la mesa. Ir a una casa y que te reciban con un pan calentito ya da signo de buen recibimiento. El pan siempre va acompañado con unos buenos dips, que son fáciles y rápidos de realizar.

Se viene el invierno y una sopa de entrada es una buena opción para cuando no querés llenar la mesa de copetín, soy fan número uno de esta entrada calentita, que por lo general trato de ponerle algo picante para entrar en calor.

A la hora del plato principal mi consejo es hacer clásicos, que sean potentes  y que rindan, pero que no me hagan perderme la reunión, esto quiere decir algo que ya haya preparado y que tenga que calentar a último momento o que se esté terminado de cocinar en el horno. Las opciones son muy variadas, pero puede ser un pastel vegetariano, una carne rellena con vegetales horneados, una lasagna, un pescado al papillote, una buena cazuela. Hay que ser inteligente en la elección ya que a nadie le gusta perderse la charla por estar cocinando.

Para el postre siempre trato de que haya variedad y que se coma con las manos, si bien ya deleité a todos con la comida, el que va a mi casa espera comer un muy buen postre. La solución es algún petit four o algunos alfajores o cuadraditos donde haya algunos frutales y algunos con mucho dulce de leche, para todos los gustos.

 

Y ahora sí viene mi parte favorita: cuando saco la caja de té y todos empiezan a ver los sabores que hay y empieza la discusión de cuál será más rico, terminar la noche con una infusión es la mejor despedida.

 

 

Invitar a comer a mi casa es de las cosas que más disfruto, esta pasión la trato de transmitir siempre en Pecana, a veces no necesitas ser un gran cocinero para hacer que la experiencia de invitar sea única, porque como vimos lo importante no es solo la comida, si no todo lo que la rodea.

Lo que no puede fallar después de estas reuniones es conseguirse siempre un buen aliado, ¡para ordenar y limpiar todo el caos!

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